RADIO KRIMINAL

domingo, 13 de octubre de 2019

PSICOLOGÍA: Si quiere un hijo listo, quítele el iPad y dele una guitarra | Por Abigail Campos Díez

Las clases de música potencian la inteligencia de los niños. No así la tecnología, que fomenta ciertas cualidades, pero no altera el fondo

El 50% de la inteligencia de su hijo vendrá determinada por sus genes, según un estudio reciente publicado en la revista Psiquiatría Molecular. Su relación con el medio a lo largo de la infancia, la adolescencia y la vida adulta terminarán de construir el jeroglífico. ¿Y qué pinta usted, progenitor de la criatura, en todo esto? “Sin los padres, el potencial intelectual del niño no se puede desarrollar”, asegura Álvaro Bilbao, doctor en Psicología, neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres. “La llave del desarrollo potencial del cerebro del niño está en las relaciones con sus padres. Aunque la genética tenga un peso importante, sin esa presencia no se convertiría en realidad. Es como un niño que puede llegar a medir 1,90 metros, pero si sus padres no lo alimentan bien, no lo logrará”.
Cuando un bebé nace ya cuenta con la práctica totalidad de las 86.000 millones de neuronas que tendrá en la edad adulta. La principal diferencia entre su cerebro y el de una persona mayor es que esas neuronas habrán desarrollado trillones de conexiones entre sí. Cada una de esas conexiones puede traducirse en un aprendizaje que el cerebro del niño ha realizado, según explica Bilbao en su trabajo. Los primeros seis años de vida son muy importantes, porque a partir de esa edad el niño empieza a perder parte de esas conexiones, concretamente las que utiliza menos.
Si no dejamos que vean televisión durante la cena, no lo haga tampoco usted, ni siquiera el informativo
Ahora que sabemos que los padres tienen la llave para el desarrollo de la inteligencia de su hijo, ¿qué podemos hacer? La respuesta del neuropsicólogo es sencilla y a la vez compleja, pero podría resumirse en quererlos, cuidarlos y compartir la vida con ellos, reforzando conductas positivas, apoyándolos, jugando ("tirados en el suelo si es necesario"), socializando, dejando que se equivoquen, dialogando todos los problemas. En eso coinciden otros expertos como Maximino Fernández Pérez, pediatra del centro de salud de La Felguera (Asturias), psicólogo y vocal de Psiquiatría Infantil de la Sociedad Española de Pediatría (AEPED). “El niño debe saber que tiene detrás unos padres que lo quieren y se preocupan por él”, afirma, y además recuerda la importancia del aprendizaje por imitación. “Los padres somos el modelo de nuestros hijos”. Tirando de refranero español, no se puede estar rogando y con el mazo dando. Si no dejamos que vean televisión durante la cena, no lo haga tampoco usted, ni siquiera el informativo.
Pero hay otras muchas cosas que hacer en la vida cotidiana para estimular el desarrollo cerebral de los pequeños y también otras muchas que tienen buena fama pero en realidad no son tan útiles. Las repasamos.

Apuntarlo a actividades artísticas: mejor música que teatro

Hay investigaciones que han relacionado el desarrollo cognitivo con el aprendizaje de la música (no con su mera escucha). Un estudio de la Universidad de Toronto publicado en la revista Psychological Science comparó a cuatro grupos de niños de seis años. Durante un año, un grupo estudió piano; otro, canto; otro, arte dramático; y otro grupo no recibió lecciones de ninguna clase, aparte de las clases regulares. A todos se les practicaron pruebas de inteligencia antes y después, y se encontró que en los dos grupos que recibieron lecciones de música hubo un aumento en varias medidas de inteligencia mayores que en los otros. El grupo que recibió lecciones de arte dramático también tuvo un aumento, pero no fue en las áreas relacionadas con el desarrollo cognitivo, sino en las de conducta y adaptación social. El grupo que no recibió lecciones registró un aumento menor en las pruebas.

DVD con imágenes y música para menores de 2 años: ni se moleste

Si en su casa ha habido un bebé en los últimos 10 o 12 años, conocerá estos DVD con imágenes sencillas de dibujos, muñecos o niños que van pasando al ritmo de piezas de Mozart o Beethoven. Se comercializaron con la idea de ser educativos, pero, tras un litigio, la compañía (Disney) terminó por anunciar que devolvería el dinero a quienes se sintieran afectados porque, después de verlos, sus niños no parecían más listos y porque hubo estudios que así lo desmintieron. De hecho, la Academia Americana de Pediatría advierte de que los menores de dos años ni siquiera deben ver televisión.

Programas de entrenamiento cerebral: para la memoria a corto plazo

En los últimos años han proliferado escuelas y programas, juegos electrónicos y hasta aplicaciones para móviles con el objetivo de entrenar y estimular el desarrollo cerebral… Sin ninguna base científica. Un grupo de niños de entre siete y nueve años de edad formó parte de un estudio de la Universidad de Cambridge para el que recibieron 25 sesiones de entrenamiento de memoria a corto plazo y comprobaron que, si bien hubo ciertas mejoras en esa parcela, no sucedía lo mismo para otras habilidades más amplias como matemáticas, lectura o escritura. “Si a un niño lo llenamos de conocimientos pero no permitimos que desarrolle su capacidad, no lo hacemos más inteligente. Lo hacemos más sabiondo. Quizá con estos programas parezca que el niño avanza más que sus compañeros en determinadas áreas, pero al final los compañeros lo alcanzan y ellos habrán perdido otras capacidades que tienen que ver con el juego libre y el desarrollo de la creatividad. El desarrollo cerebral no es un proceso que pueda acelerarse sin perder sus propiedades”, advierte Bilbao.
"Si a un niño lo llenamos de conocimientos pero no permitimos que desarrolle su capacidad, no lo hacemos más inteligente. Lo hacemos más sabiondo"
( Álvaro Bilbao, doctor en Psicología )

Dispositivos tecnológicos: solo a partir de 3 años

“¡Este niño, qué listo es! Tan pequeño y mira cómo maneja el móvil y la tableta”. Se trata de una frase de abuelos y tíos muy común. Pero un estudio de la Universidad de Boston publicado en la revista Pediatrics sostiene que el uso frecuente de estos dispositivos por parte de menores de entre uno y tres años puede afectar no solo a su cerebro, sino también a sus capacidades de desarrollo social y emocional. El smartphone y las tabletas generan estímulos tan rápidos e intensos que el cerebro de los pequeños no tiene capacidad para manejarlos. “La tecnología nunca va a mejorar la capacidad de inteligencia de base. Puede ser un complemento y fomentar algunas cualidades, pero nunca va a mejorar el patrón de fondo”, apunta Fernández Pérez.

Ver películas en inglés: el camino al bilingüismo

O dibujos animados. Cada día un ratito. Con el apoyo de un profesor nativo en la escuela o en las extraescolares. “Esto es más efectivo que un colegio bilingüe sin profesores nativos”, asegura Bilbao. Según el Estudio Europeo de Competencia Lingüística, los españoles no entendemos inglés porque siempre hemos escuchado la televisión doblada al español, cuando la escucha y visionado de productos audiovisuales en versión original mejora un 21% los resultados de los estudiantes en comprensión oral.

Lectura nocturna: siempre entre dos

El cuento de por la noche no puede ser una lectura rápida para que se duerman pronto y todo lo que los niños hagan en esos minutos sea mirar los dibujos. Según un estudio realizado en Canadá, lo que realmente mejora sus habilidades y estrategias de aprendizaje es compartir esa lectura: una página cada uno.

Música para el feto: hay reacción, pero sin consecuencias

Lo que realmente oye el feto cuando usted le habla es una especie de murmullo, algo así como el ruido de fondo de un bosque. Y aunque según un estudio publicado en The Journal of the Acoustical Society of America las palabras emitidas desde el exterior son ininteligibles aproximadamente en un 50%, un equipo de investigadores liderado por Marisa López-Teijón, jefa de Reproducción Asistida del Institut Marqués, considera que es posible hacer que las palabras o la música lleguen con claridad al interior del útero vía vaginal. "A partir de las 16 semanas de gestación, el feto ya es capaz de responder a estímulos musicales", explica la coautora del estudio Expresión facial fetal en respuesta a la emisión de música vía vaginal, publicado recientemente en la revista Ultrasond.
Pero, ¿qué sucedía cuando a los fetos de las embarazadas del estudio se les ponía música de esta manera? "Cuando aplicamos música vaginal [hay un gadget específico para ello], el 87% de los fetos movieron la boca o la lengua y cerca del 50% reaccionó abriendo muchísimo la mandíbula y sacando la lengua al máximo", explica García Faura, quien asegura que al aplicar la música al abdomen o vibraciones sonoras no observaron los mismos resultados.
Las respuestas motoras que describe García Faura y que el profesor Prats identifica con movimientos de vocalización, constituyen "unos resultados interesantes", pero, en opinión de la doctora Ana Riverola de Veciana, médico adjunto de Neonatología del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona), "no nos permiten extrapolar que este tipo de estimulación prenatal sea beneficiosa para los fetos a largo plazo". La experta cree que lo que el estudio muestra son respuestas faciales, y, de ahí, lo que se puede deducir es que los fetos oyen desde la semana 16, lo cual ya es muy novedoso. "Sin embargo, esto no quiere decir que el feto esté disfrutando o que ese estímulo sea positivo para su desarrollo", dice. El doctor Fernández Pérez también añade que no hay evidencia empírica de que este acto influya en la posterior inteligencia del niño.
( Eva Carnero )

lunes, 22 de julio de 2019

Recordando a Ulises Butrón, en el día de un cumpleaños al que no llegó

Un texto que escribí cuando partió ..

Cuando lo conocí, Ulises era un chico de 19 años larguirucho y solar con un increíble nivel de devoción a la excelencia musical. Estaba completamente abierto a la vida, quería experimentarla y exprimirla y saber mas y mas. Ulises compartía con su padre (un gran guitarrista de rondallas españolas y su primer maestro, también llamado Ulises), la boca grande, la risa expansiva y la seriedad total en cuanto al instrumento. Los ojos se le achinaban de complicidad al sonreír. Era la encarnación de la palabra entusiasmo.

Ulises era un arlequín dulce y feroz que tocaba la guitarra de una manera que yo jamás había visto. La cantidad de pedales que usaba le permitía desplegar un abanico sonoro inédito para la época. Pero más allá de las infinitas posibilidades musicales, Ulises tenía un volcán adentro que pedía pista, algo del orden de la autocombustión. Ulises prendía fuego y se prendía fuego, cualquiera que lo haya escuchado tocar un solo en vivo lo sabe. Luego de varios años una tiniebla fué apagando el fuego, pero nunca perdió su talento. Ulises buscó llegar al límite hasta sangrar. Abrazó una oscuridad que cuando éramos jóvenes era solo una pequeñísima sombra. Pero mejor no hablar de ciertas cosas.

Ulises confió en mí, se entregó a nuestro proyecto por completo y elevó mi posibilidad musical a un nuevo nivel de juego. Las canciones nos surgían tan naturalmente como una conversación. Eramos el Tío y Tía. La banda nos llamaba así, Luis Alberto también. Luego nos quedó el mote. Sé que le mostré mundos simbólicos que el no conocía. El me enseñó lo que significa en idioma musical la palabra elegancia. Mientras, nos bebímos los vientos y tocamos el cielo de una época dorada. En medio de la tristeza me quedo con la alegría de haber compartido una parte tan mágica de la vida juntos.

Isabel de Sebastian
( Cantante de Metrópoli )

miércoles, 24 de abril de 2019

miércoles, 6 de marzo de 2019

Cantar nutre el cerebro infantil | La voz, el primer instrumento musical.

“Hoy en día pocos niños serían capaces de cantar cinco o seis canciones tradicionales. Nos hemos quedado sin lazo con la tierra. No nos percatamos de que cuanto más globales son la vida y la sociedad, más importante resulta que recordemos nuestras raíces e identidad.”

Parece como si los adultos necesitaramos siempre argumentos sobre la utilidad de las cosas para dar valor a lo que en sí mismo es valioso. Pero dado que estamos inmersos en un mundo tan rápido y que va descartando lo que desde siempre ha nutrido el rico mundo infantil (los juegos, los cuentos,las canciones …), merece la pena conocer qué dice la ciencia sobre los efectos de cantar en los niños pequeños.
La ciencia ya ha descubierto que la música (no tanto escucharla como hacerla) es uno de los estímulos más potentes y complejos-completos para el desarrollo de los niños y jóvenes (¡y de los adultos!).  Pero ¿y cuando los niños son demasiado pequeños para aprender a tocar un instrumento?  La respuesta es sencilla: la voz.
Las canciones infantiles son una parte importante de la tradición cultural infantil por algo. Si todas las culturas tienen su propio folklore infantil es porque responde a una necesidad universal, ahora científicamente estudiada en una investigación realizada en la Universidad de Munster (Alemania) por los Dres. Thomas Blank y Karl Adamek. El estudio se realizó en 500 jardines de infancia, con la colaboración del Departamento de Salud Publica, constatándose que un 88% de los niños que cantaban frecuentemente estaban preparados para la escolarización normal, en contraste con solo un 44% de aquellos en cuya escuela se cantaba menos.
El estudio demostró que cantar y jugar cantando estimula el desarrollo físico, mental y social de los niños en una medida que se ha subestimado, y que se refleja en una mejor maduración cerebral y en el desarrollo del habla, la inteligencia social y el control de la agresión.
Cantar beneficia a todos los niños, pero de un modo muy especial a aquellos que viven situaciones de desventaja social (violencia familiar, escasos recursos, inmigración reciente…).  Es difícil medir los incontables beneficios de una actividad que pone en juego el cuerpo, las emociones y la mente, pero una posible explicación parcial la dan los estudios neurobiológicos y fisiológicos que muestran que cantar produce hormonas de bienestar y reduce las que desencadenan reacciones de agresión.
Del mismo modo, es fácil deducir que aquellas canciones infantiles que implican juegos, rondas, palmas, etc., a un determinado ritmo, al ser de más compleja ejecución e involucrar tantas habilidades diferentes sincronizadamente, potencien aún más las conexiones neuronales y la maduración de estructuras cerebrales básicas.
Faltaría más investigación sobre el efecto en los niños pequeños de sustituir las canciones infantiles tradicionales, todas ellas compuestas en la escala pentatónica (según la pedagogía Waldorf más cercana al momento evolutivo de los mas pequeños), por canciones que escuchan jóvenes y adultos, todas ellas compuestas en la escala heptatónica.  Eso sin mencionar otros aspectos como las letras, el efecto sensorial sobre niños muy pequeños de muchas de las canciones  modernas o la pérdida cultural que supone que la riqueza del folklore tradición popular infantil vaya cayendo en el olvido.

sábado, 16 de febrero de 2019

Enseñar es la mejor forma de aprender | Te explicamos la Pirámide de Glasser.

El psiquiatra William Glasser desarrolló una serie de experimentos para saber bajo qué técnicas se consolida mejor el aprendizaje de una determinada materia. La que mejor resultado dio fue tener que enseñar dicho contenido.
Se suele concebir que para llegar a impartir un conocimiento a otras personas, es indispensable dar el paso previo de alcanzar el nivel de maestría en dicha materia. De esa forma, uno se asegura conocer al detalle el tema y poder resolver cualquier tipo de duda que le surja al alumnado, aunque esta se salga de lo que estrictamente marque el temario, así como saber resolver cualquier contingencia. 
No obstante, los últimos estudios recomiendan no tomar una postura tan extremista ante este tema, ya que precisamente enseñar parece ser la herramienta más adecuada y el camino más eficiente para alcanzar dicha maestría. Así lo expuso el psiquiatra norteamericano William Glasser (1925-2013), quien estudió la cantidad de aprendizaje que queda fijada en una persona dependiendo de la forma en el que esta información llegó a él y la actividad realizada sobre la misma, dónde aquellos individuos que tenían que impartir una determinada materia mostraban retener el 95% de la información, porcentaje muy significativo en comparación con las demás técnicas analizadas, todas ellas situadas en lo que denominó la "Pirámide del Aprendizaje", las cuales se desglosarán en el presente artículo.
Antes de ello, cabe destacar que “aprender” y “memorizar” son procesos distintos, aunque se confunden comúnmente. Ambos consisten en fijar un contenido en la memoria, pero mientras que el segundo se basa únicamente en la capacidad para recuperar un determinado dato (lo que alguien dijo o hizo, aquello que sucedió en un determinado momento), el primero supone comprender el significado y la explicación de un determinado hecho o proceso.

Escuchar (5%)

El esfuerzo que haga el alumno no deja de ser vital en el proceso de aprendizaje.
Esta es la actividad que peor resultado proporciona debido a ser la más pasiva. Limitarse a escuchar una explicación no requiere necesariamente ni comprensión ni análisis de la información, ni mucho menos experimentar o practicar sobre el contenido, por lo que es fácil que el cerebro considere esta información poco relevante y cueste encontrar claves pararecuperarla de la Memoria a Largo Plazo.
Curiosamente en la actividad que se produce dentro de un aula, la escucha pasiva es el método al que más comúnmente se somete al alumnado, lo cual se conoce como “clases magistrales”. Este método de enseñanza no deja de ser recomendado en los colegios, ya que implica también la aplicación de ciertas normas sociales (guardar silencio mientras el profesor expone) que son muy positivas para su desarrollo. No obstante, estos resultados ponen en evidencia la importancia de animar al alumno a ser parte activa de este proceso, a través de la exposición de dudas o siendo cuestionado sobre la materia después de que esta sea impartida.

Leer (10%)

Existe un refrán que dice que “quien disfruta leyendo aprende sin querer”. No obstante, el mero hecho de practicar la lectura tampoco parece tener una incidencia sobre la retención de información. La participación activa que se ha de realizar parece explicar que sea una técnica que aporta mayores resultados que la escucha, pero al igual que esta última, no será eficaz si no es reforzada posteriormente.
Cabe destacar igualmente que hay personas con distintas habilidades lectoras y que la comprensiónlectora puede ser entrenada para que produzca mejores resultados.

Métodos audiovisuales (20%)

La visualización de documentales o vídeos tutoriales tiene una mayor incidencia sobre el aprendizaje, ya que son más numerosos los componentes atencionales y cognitivos que ha de activar el alumno, además de proporcionar una estimulación más atractiva. Sin emgargo, como en las dos técnicas anteriores, se muestran los efectos de no hacer un procesamiento activo de la información entrante.

Demostrar (30%)

Una cosa es una prueba de fe y otra muy distinta la evidencia. Cuando un alumno, no solo tiene que memorizar un dato, sino además comprobar su veracidad, comienza a realizar un procesamiento activo y a practicar sobre el mismo.
Posiblemente esto es más difícil de ver en ciencias sociales, sin embargo, en materias como matemática o química, es más común que los alumnos, además de memorizar la fórmula, tengan que emplearla para comprobar que esta es veraz.
Esta técnica no solo funciona cuando es el propio alumno realiza la tarea, sino también a través del aprendizaje vicario cuando contempla a un experto realizar un ejemplo práctico.

Argumentar (50%)

La argumentación tiene un componente añadido a la mera exposición, ya que no se pretende que el alumno crea ciegamente en lo expuesto, sino que se le pretende convencer a través de la lógica, lo cual no solo supone proporcionar una explicación más detallada de lo expuesto, sino quizá hacerlo desde distintos ángulos y tratar de resolver dudas que surjan durante el proceso.
Un método que acostumbra a ser muy efectivo es solicitar al alumno que busque argumentos tanto en contra, como a favor de lo expuesto.

Practicar (75%)

Resulta evidente que cuando una persona aprende un proceso, lo comprenderá mejor e incluso lo mejorará si sigue practicando ese proceso. Poner en práctica el concepto aprendido supone tratar de recuperar la información teórica adquirida, relacionarlo con los objetos reales, encontrarse distintas variables y contingencias, quizás no expuestas en la exposición teórica y tratar de resolverlas. Todo ello participa en alcanzar la maestría en una determinada materia.
Realizar este tipo de prácticas en grupo es todavía más recomendable, puesto que los integrantes pueden debatir, acercar posturas y resolver los problemas conjuntamente.

Enseñar a otros (95%)

Ejercer de profesor (de forma eficiente) requiere no solo alcanzar una perfecta comprensión de la materia, así como la búsqueda activa del vocabulario y la estructura más adecuada para que esta pueda ser comprendida para el alumno, además de ser capaz de resolver dudas y demostrar sus argumentaciones. Por todo ello supone el mayor procesamiento de la información y se traduce en un mejor aprendizaje.
Probablemente, la persona que está enseñando pudo adquirir uno de los contenidos de una determinada información o proceso sin que ello le supusiera un reto, mientras que otros le resultasen más difíciles. Sin embargo, a su alumno podría sucederle justo lo contrario, lo que obligará al profesor deternerse mucho más en ese fragmento de la materia, lo que le llevará a comprenderlo aún mejor.
Como consecuencia de estos descubrimientos suele ser una práctica muy recomendable animar a los alumnos a que expongan el temario al resto de sus compañeros, que traten de poner en práctica lo aprendido fuera del entorno del aula y, una vez que sean profesionales de cualquier área, no solo sigan una formación continua, sino además, que aprovechen cualquier oportunidad para compartir sus conocimientos.

martes, 12 de febrero de 2019

Salud | Música para frenar el deterioro cognitivo en el envejecimiento | Por Ana De Luis Otero.

Investigadores de la Universidad de Granada en España, han realizado la primera revisión sistemática de todos los estudios desarrollados hasta ahora acerca del envejecimiento cerebral y de los procesos cognitivos asociados a él como son el declive cerebral y de los procesos mentales.Este trabajo que ha sido publicado en la Revista Plos One ha verificado que la práctica musical, así como cantar, tocar un instrumento, interpretar canciones, etc. podría ser una una actividad muy eficaz para prevenir los problemas cerebrales y cognitivos asociados al envejecimiento.
La práctica musical implica diversas operaciones mentales y mejoras neurocognitivas que son beneficiosas tanto para los niños como para los adultos. Ello implica un mayor procesamiento de la información, habilidades cognitivas, habilidades auditivas con sonidos musicales, destreza manual, capacidad de control de la persona para regular aspectos de su atención, conducta, entre otros.
Anteriormente en diversos estudios epidemiológicos se había asociado la práctica musical con un menor riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas, sin embargo ahora las averiguaciones giran en torno a músicos que han tenido un programa de entrenamiento musical sin nociones musicales a otros que sí hayan sido músicos desde siempre. En ambos, la música en los efectos del envejecimiento neurocognitivo normal se asocia a que este sea más sano si se practica a largo plazo.
Entre las habilidades que gana el anciano se mejoran la velocidad de procesamiento de la información, la capacidad de manejar situaciones y la memoria. Nunca es tarde para comenzar con la práctica musical y con ello aprovechar los beneficios que brinda aseguran los investigadores.

lunes, 21 de enero de 2019

PRECIOS (2019)

PARTICULAR
300 $ x clase (1 hora)
1.000 $ x mes (1 hora semanal)
1.600 $ x mes (2 horas semanales)
1.800 $ x mes (3 horas semanales)

PARTICULAR A DOMICILIO
500 $ x clase (1 hora)
1.800 $ x mes (1 hora semanal)
3.200 $ x mes (2 horas semanales)
4.200 $ x mes (3 horas semanales)

GRUPAL
100 $ x clase (1 hora y media)
360 $ x mes (1 hora y media semanal)
640 $ x mes (2 clases semanales)
840 $ x mes (3 clases semanales)

GRUPAL A DOMICILIO
700 $ x clase (1 hora y media)
2.400 $ x mes (1 hora y media semanal)
4.000 $ x mes (2 clases semanales)
4.800 $ x mes (3 clases semanales)